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MCC SAN MARTIN - ESCUELA DE DIRIGENTES
Movimiento de Cursillos de Cristiandad - Diócesis de General San Martín - Buenos Aires - Argentina - Para meditar este mes: "Dios en Cristo te Ama"

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27 de Marzo, 2011 · TEMAS DE ESCUELA

LA FORMACION METODOLOGICA

‘LA FORMACION METODOLOGICA

COMO COMPLEMENTO DE LA FORMACION INTEGRAL

DEL DIRIGENTE DEL MCC’

 I - INTRODUCCION

          Como miembros de la Iglesia, los dirigentes del MCC, somos conscientes de la misión que nos corresponde, desde aquel mandato del Señor: “Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación” (Mc 16, 15). Es un mandato imperativo, que mantiene hoy toda su vigencia, la situación del mundo nos lo exige cada día, no en general, sino a cada uno en particular.

          Vivimos una cultura donde un marcado indiferentismo religioso, secularismo y consumismo están insertos en una realidad de pobreza e inseguridad, dolorosa y preocupante, para el hombre de hoy.

          Frente a esta realidad la V Conferencia General de Aparecida nos hace un llamado especial a ser ‘discípulos y misioneros’ y anunciar que el mensaje evangélico constituye la única respuesta plenamente válida a los problemas y expectativas que la vida plantea a cada hombre y a cada sociedad de nuestro tiempo.

          Pero este mundo de hoy nos exige nuevas formas de anuncio, nuevos modos, lo que nos plantea, como dirigentes, una mayor formación para fundamentar nuestra Fe, que en muchos casos debe ir más allá que la manifestación de un testimonio silencioso.

 El IX Encuentro Interamericano de Ypacarai, Paraguay, dice al respecto: “Si el cristiano de hoy tiene la misión  de conformar el mundo según el corazón de Dios, se hace imprescindible que tenga una adecuada formación. Ella no puede quedarse en un conocimiento de verdades, sino que debe propiciar siempre una conversión integral y ayudar al desarrollo de una conciencia crítica que permita realizar siempre un discernimiento, a la luz del Evangelio, de los acontecimientos y situaciones de la vida.” (Punto II ‘Repuestas de la Iglesia a estos desafíos’, item b)

          Para que se dé una pastoral verdaderamente incisiva y eficaz hay que desarrollar una permanente formación de los dirigentes, una formación a la que ChL llama ‘integral y permanente’, abarcando los planos doctrinales, espirituales, humanos y morales, y a las que podemos agregar, en nuestro caso particular, también metodológica, es decir en lo que hace a lo propio de nuestro Movimiento, para prepararnos a un accionar, más comprometido con nuestro carisma y mentalidad, en nuestros ambientes.

           A las distintas instituciones y movimientos de la Iglesia, y entre ellos el Movimiento de Cursillos de Cristiandad, les cabe la responsabilidad de formar y preparar a sus miembros, desde lo particular de su finalidad, para su participación más activa, en esta misión de la Iglesia.

          Es importante no perder de vista que la formación no es el privilegio de algunos, sino un derecho y un deber de todos los cristianos (ChL 63).  

 II - FUNDAMENTO

          Ahora bien, en este marco y teniendo presente, en cuanto al cumplimiento de nuestra finalidad, la siempre necesaria formación de los dirigentes en la proyección ambiental”, consideramos que la solidez en la formación es fundamental y prioritaria para evangelizar las realidades temporales y, de tal modo, transformar el mundo desde adentro.

          Y desde esta visión, se debería profundizar en un conocimiento y adhesión más plena a la mentalidad del MCC, que presupone la formación en el método y su estrategia.

  El VI Encuentro Interamericano, en San José de Costa Rica (1984), manifiesta que debemos: “Poner más énfasis en la Mentalidad del MCC, y  una más correcta valoración del método del mismo” (Cap II, punto c, Nro 3).

 Tal manifestación es remarcada en el libro IF, por un lado en su capítulo 1, donde trata sobre la mentalidad: “Precisamente por esto, debemos estar íntimamente unidos en la Mentalidad, ya que ella constituye lo fundamental del MCC” (IF 3), y por otro, en el Capítulo III, donde trata sobre el método: “El Método del MCC es la aplicación de su Mentalidad y de su Esencia, para conseguir las metas exigidas por esa Esencia y esa Mentalidad” (IF 155), y: “Dentro del MCC, el Método no es otra cosa que la Mentalidad y la Esencia hechas vida, hechas realidad. No se trata de una aplicación espontánea, caprichosa y acrítica, dejada a merced del gusto personal o de la improvisación del momento; se trata de una aplicación pensada, planificada y realizada con vistas a una mayor eficacia” (IF 157), es decir, la estrategia no es otra cosa que la aplicación de la Mentalidad y del Método en la planificación para hacer realidad la Finalidad del MCC, el que debe ser aplicado en sus tres tiempos: Precursillo, Cursillo y Postcursillo, iluminados por la Mentalidad. (Ver IF puntos 6 y 7 y Cap. 3 y 4).

 “El MCC únicamente crecerá en su Mentalidad y conservará dicha Mentalidad, si en el seno del mismo actúa un grupo de dirigentes que la posean, y la vivan, y la comuniquen por vía de un contacto coherentemente explicitado. Personas que, además de conocerla y explicitarla, la hayan incorporado tan vitalmente, que la conviertan en elemento fermentador. Para que la Mentalidad se convierta permanentemente en vida y acción, y se asegure, así, la permanencia del MCC, es necesario que dicha Mentalidad sea asimilada y enriquecida por las Escuelas de Dirigentes, cuyos miembros deben mantener una actitud pensante dentro del MCC.” (“El Carisma del MCC” Fidelidad y Renovación-P. Antonio Diufaín Mora- Viceasesor MCC-República Dominicana).

          En pocas palabras, es a lo que nos invita la misma definición del Movimiento: ‘vivir y convivir lo FC’ (IF 74), al modo cursillista, de donde se desprende su finalidad específica.

 III - OBJETIVO

 En tal sentido debe introducirse al Dirigente en la necesidad de adquirir una Mentalidad que le permita hacer una lectura de la realidad e interpretar lo que los Signos de los Tiempos nos están mostrando. Una Mentalidad que siendo evolutiva, responda a las realidades actuales y sea respuesta al hombre de hoy, no al hombre del ayer, siempre fiel al nervio ideológico, el núcleo de su carisma inicial, y se logrará a través de su formación específica.

          Al respecto el VIII Encuentro Interamericano de Dirigentes de Cursillos de Cristiandad, en Buenos Aires, Argentina (1992), dice claramente: “Para ello, reconocemos la imperiosa necesidad de que los dirigentes consigan una adecuada formación integral (doctrinal, espiritual, humana, social y metodológica) a través de la Escuela de Dirigentes. En ella deberán asimilar la mentalidad evangélica, conocer en  profundidad las Ideas Fundamentales del MCC, capacitarse para discernir evangélicamente su propia cultura y comprometerse con ella y así poder “acelerar la vivencia de lo Fundamental Cristiano, en sí mismo, en el Movimiento y en los ambientes en donde se mueven” (Cap III ‘Líneas de acción’, ítem 4), y que se reitera en el III Encuentro Latinoamericano de Asesores, en Ypacaraí (1996): “Para que el cursillista sea un verdadero agente de la fermentación y transformación en su ambiente vemos la necesidad ineludible de una formación integral (humana, social, cultural, religiosa) gradual y permanente, fomentando en ellos, además,  un espíritu de iniciativa y de creatividad” (Cap. III ‘Propuestas’, punto 18). 

 Por todo esto, debería encararse un trabajo ordenado y planificado de Formación Metodológica, desde la Formación en la Mentalidad.

          Y en la concreción de este objetivo, la Escuela tiene una misión ineludible, para ayudar a los dirigentes del MCC a la realización de sus propias vocaciones y cumplimiento de su misión laical, a través de una formación adecuada y permanentemente como integrantes de la Iglesia y ciudadanos del mundo. La formación  así,  constituye  una llamada  a crecer y  madurar continuamente, tanto en los aspectos  espirituales, doctrinarios, como metodológicos, dando de tal manera los frutos que  nuestra condición de bautizados exige.

          La Escuela, sin alterar  el carácter kerigmático de su método, y conforme a las orientaciones  de la Iglesia, debe brindar los elementos e instrumentos para la formación de sus miembros.

 En aquel mismo VIII Encuentro Interamericano en Buenos Aires, Argentina (1992) dice que: “Es punto de partida de la estrategia de la Escuela conformar una comunidad en la que todos sus integrantes se comprometan a ser inspiradores de grupos, núcleos o comunidades fermentadoras del Evangelio en los ambientes temporales” (Cap. ‘Líneas de Acción’, punto 4).

          Para ello debería promover la aplicación, en la vida de todos los días, de la Mentalidad, Esencia y Finalidad del Movimiento de Cursillos de Cristiandad, formándonos, personal y comunitariamente, en la técnica de la Estrategia del MCC en sus tres tiempos: Precursillo, Cur­sillo y Poscursillo.

 IV - PROPUESTA

          Desde esta perspectiva de incorporar en la formación personal y comunitaria, lo propio a nuestro Movimiento y su Mentalidad, se hace necesario implementar desde nuestras Escuelas una metodología que logre este objetivo.

          Para ello cada Secretariado, deberá atender esta necesidad de acuerdo a su propia realidad, motivando a las Escuelas de Dirigentes a transmitir y fortalecer la vivencia y convivencia de lo Fundamental Cristiano, transformándonos así en mejores dirigentes del MCC y de nuestros ambientes. Solo dirigentes sólidamente  formados, podrán conquistar los ambientes en que están insertos.

          En este sentido consideramos que para ello se hace cada vez mas imprescindible que los Secretariados Diocesanos cuenten con Escuelas que funcionen como instrumento de apoyo para quienes perseveran en él y como una expresión de la proyección de su funcionamiento en el tiempo, teniendo en consideración  que esta Escuela garantizará una formación metodológica y doctrinaria, que posibilitará ser más eficaces, eficientes y efectivos, al interior del Movimiento de Cursillos de Cristiandad y en los ambientes en que estamos insertos

          El libro IF nos habla de una formación integral del Dirigente del MCC en el mismo ámbito de la Escuela: “En el Decreto sobre Apostolado de los laicos, del Concilio Vaticano II, y  en la Exhortación Christifideles Laici, de Juan Pablo II, la escuela encuentra señalados los aspectos principales de la formación múltiple y completa que tiene que procurar para los Dirigentes. La Escuela, sin alterar el carácter kerygmático del método, podrá asumir la formación catequética de sus dirigentes” (IF 550), e incluye, junto a la Formación Espiritual (IF 551), Doctrinal (IF 552), Humana (IF 553), y Social (IF 554), la Formación para el Apostolado, diciendo: ‘El Concilio Vaticano II exhorta a los movimientos y asociaciones de laicos a fomentarla, cuidadosa y asiduamente. Por eso, según su propia finalidad, la técnica propia del MCC pondrá especial énfasis en ello, para que cada integrante de la Escuela logre un profundo conocimiento de la proyección social, que caracteriza al MCC’ (IF 555). Es decir, no deja de lado la formación metodológica del dirigente, estando las otras incluidas, desde esta formación particular del Movimiento.

          En cuanto a la implementación de métodos que permitan esta formación, debemos tener presente que en los Encuentros Interamericanos de Santo Domingo (1980) y Buenos Aires (1992), se recomendó a los Secretariados incorporar en sus actividades y desarrollo, elementos técnicos y pedagógicos innovadores que, siempre y cuando no oscurezcan el mensaje, pueden hacer a sus Escuelas más motivantes y dinámicas.

          En este sentido, las Escuelas pueden operar bajo distintas modalidades o con distintas estructuras, teniendo en cuenta las características, posibilidades reales y recursos de que se disponga en cada Diócesis.

          Esto abre ricas posibilidades de considerar las Escuelas como instrumentos eficaces para esta formación, a través de jornadas, reuniones de estudio, charlas, dinámicas grupales, medios audiovisuales, medios informáticos, etc, como asimismo de utilizar estrategias de evaluación o autoevaluación, del tipo de pruebas objetivas (test), encuestas, mesas redondas, análisis de textos, etc., que permitan realizar una evaluación sobre la marcha del proceso.

 V - CONCLUSION

 En definitiva, nos sentimos llamados a ser dirigentes del MCC, pero no podemos dejar de reconocer que un gran porcentaje de ellos no asumen totalmente esa mentalidad, y que existe una gran deficiencia en lo que respecta a su formación metodológica, tanto a nivel individual como comunitario, y que se observa en falencias como: poco conocimiento del libro Ideas Fundamentales, prácticamente nulo en lo que respecta a la bibliografía propia del Movimiento, y menos aún de los documentos propios y oficiales de los Encuentros Mundiales, Interamericanos, Nacionales y Diocesanos.

 Pero por otro lado, si los conocimientos que adquirimos quedan sólo en un conocimiento intelectual es muy probable que al poco tiempo se olviden, pues no deja huellas en nuestro corazón. Formarse implica necesariamente, un proceso continuo de conversión para que, las verdades conocidas reformen nuestros criterios y nos lleven a un cambio de vida, en aquellos casos en los que no estamos en sintonía con el modelo de Cristo.

 Debemos, por lo tanto, reflexionar cómo, desde la Escuela, se puede potenciar esta formación integral de los dirigentes, que debe darse en dos dimensiones: una general que abarca lo doctrinal, evangélico y humano, y otra específica, en lo propio del Movimiento.

 De tal manera, si hacemos vida la mentalidad del Movimiento, se podrá, en cada dirigente hacer efectivo lo que nos dice el libro Ideas Fundamentales: “Cuando el método del Poscursillo se entiende y se utiliza adecuadamente, por dirigentes que se han comprometidos mutuamente en una misión cristiana común, con espíritu de servicio, el Movimiento se convierte en un poderoso instrumento de evangelización. La comprensión del MCC hace nacer en las personas un espíritu de dedicación y determinación de hacer del Señor el centro de sus vidas, lo mismo que las vidas de aquellos con quienes viven y trabajan” (IF 518).

 Por todo esto, el dirigentes del MCC debe formarse para conocer en profundidad la mentalidad, esencia, finalidad y método del MCC, y de tal manera poder actuar hacia afuera.  Una buena formación irá permitiendo que los dirigentes, vayan asumiendo y encarnando, cada vez en forma más integral, los distintos medios que propone el Método para “fermentar de Evangelio los ambientes”.

 MARCO EVANGELICO

 El Plan de Salvación fue en realidad un proceso durante el cual Dios preparó al hombre, como acción educadora divina ('Dios es el primer y gran educador de su Pueblo' – ChL 61).

 ANTIGUO TESTAMENTO:

Alianza con Noé: Gén. 8 – 20

                            Alianza con Abraham: Gén. 15

                            Alianza con Israel Ex 24

                            Renovación de la Alianza: Jos. 24

                            Promesa de la Nueva Alianza Is. 42, 6. Jr. 31. Ez- 34 y 37. Os. 2

                            Ya en el Nuevo Testamento, pero referido al Antiguo

                                     La Nueva Alianza Mc. 14, 4. Gál. 3, 2- Co. 3, 6. Heb. 8, 12-18

 NUEVO TESTAMENTO:

Jesús forma a sus Apóstoles:

                   La llamada:                       Mc. 1, 16; 6, 7; 6, 30; 9, 33; 14, 28.

                                                        Lc. 9, 1; 10, 1; 22, 2.

                                                        Mt. 16, 13; 16, 21.

                   Vocación de los Apóstoles:   Mc. 3, 13. Lc. 5, 1.

                   El Apóstol en el mundo:       1 Co. 1, 17; 4, 1.

                                                        2 Co. 3, 4, 5, 6.

                                                        Ap. 11

  MARCO DOCTRINAL

 “En la medida que crece la participación de los laicos en la vida de la Iglesia y en la misión de ésta en el mundo, se hace también más urgente la necesidad de una sólida formación humana en general, formación doctrinal, social, apostólica. Los laicos tienen el derecho de recibirla primordialmente en sus mismos movimientos y asociaciones, pero también en institutos adecuados y en el contacto con sus pastores”. (Puebla 794).

 “Esta formación debe darnos cristianos comprometidos en sus realidades mundanas; ‘Tal espiritualidad deberá ser capaz de dar a la Iglesia y al mundo ‘cristianos con vocación de santidad, sólidos en su fe, seguros en la doctrina propuesta por el Magisterio auténtico, firmes y activos en la Iglesia, cimentados en una densa vida espiritual… perseverantes en el testimonio y acción evangélica, coherentes y valientes en sus compromisos temporales, constantes promotores de paz y justicia contra toda violencia u opresión. Agudos en discernimiento crítico de las situaciones e ideologías a la luz de las enseñanzas sociales de la Iglesia, confiados en la esperanza en el Señor” (Puebla 799)

 ‘Para cumplir su misión con responsabilidad personal, los laicos necesitan una sólida formación doctrinal, pastoral, espiritual y un adecuado acompañamiento para dar testimonio de Cristo y de los valores del Reino en el ámbito de la vida social, económica, política y cultural.’ (DA 212)

 ‘Hemos de reforzar en nuestra Iglesia cuatro ejes: …..

c) La formación bíblico-doctrinal. Junto con una fuerte experiencia religiosa y una destacada convivencia comunitaria, nuestros fieles necesitan profundizar el conocimiento de la Palabra de Dios y los contenidos de la fe, ya que es la única manera de madurar su experiencia religiosa. En este camino, acentuadamente vivencial y comunitario, la formación doctrinal no se experimenta como un conocimiento teórico y frío, sino como una herramienta fundamental y necesaria en el crecimiento espiritual, personal y comunitario.’ (DA 226).

 ‘La vocación y el compromiso de ser hoy discípulos y misioneros de Jesucristo en América Latina y El Caribe, requieren una clara y decidida opción por la formación de los miembros de nuestras comunidades, en bien de todos los bautizados, cualquiera sea la función que desarrollen en la Iglesia. Miramos a Jesús, el Maestro que formó personalmente a sus Apóstoles y discípulos. Cristo nos da el método: ‘Vengan y vean’ (DA 276).

 ‘La formación abarca diversas dimensiones que deberán ser integradas armónicamente a lo largo de todo el proceso formativo. Se trata de la dimensión humana comunitaria, espiritual, intelectual y pastoral-misionera.

a) La Dimensión Humana y Comunitaria. Tiende a acompañar procesos de formación que lleven a asumir la propia historia y a sanarla, en orden a volverse capaces de vivir como cristianos en un mundo plural, con equilibrio, fortaleza, serenidad y libertad interior. Se trata de desarrollar personalidades que maduren en el contacto con la realidad y abiertas al Misterio. ….

c) La Dimensión Intelectual. ……. También capacita para el discernimiento, el juicio crítico y el diálogo sobre la realidad y la cultura ...’ (DA 280)

 ‘ ….. Se requieren, también, equipos de formación convenientemente preparados que aseguren la eficacia del proceso mismo y que acompañen a las personas con pedagogías dinámicas, activas y abiertas. La presencia y contribución de laicos y laicas en los equipos de formación aporta una riqueza original, pues, desde sus experiencias y competencias, ofrecen criterios, contenidos y testimonios valiosos para quienes se están formando.’ (DA 281)

 ‘Destacamos que la formación de los laicos y laicas debe contribuir, ante todo, a una actuación como discípulos misioneros en el mundo, en la perspectiva del diálogo y de la transformación de la sociedad. Es urgente una formación específica para que puedan tener una incidencia significativa en los diferentes campos, sobre todo “en el mundo vasto de la política, de la realidad social y de la economía, como también de la cultura, de las ciencias y de las artes, de la vida internacional, de los medios y de otras realidades abiertas a la evangelización” (EN 70)’ (DA 283)

 ‘Para que los habitantes de los centros urbanos y sus periferias, creyentes o no creyentes, puedan encontrar en Cristo la plenitud de vida, sentimos la urgencia de que los agentes de pastoral en cuanto discípulos y misioneros se esfuercen en desarrollar: ….

d) Un proceso de iniciación cristiana y de formación permanente que retroalimente la fe de los discípulos del Señor integrando el conocimiento, el sentimiento y el comportamiento.

k) La formación y acompañamiento de laicos y laicas que, influyendo en los centros de opinión, se organicen entre sí y puedan ser asesores para toda la acción eclesial. (DA 518).

 “En este diálogo entre Dios que llama y la persona interpelada en su responsabilidad se sitúa la posibilidad -es más, la necesidad- de una formación integral y permanente de los fieles laicos, a la que los Padres sinodales han reservado justamente la buen parte de su trabajo. En concreto, después de haber descrito la formación cristiana como "un continuo proceso personal de maduración en la fe y de configuración con Cristo, según la voluntad del Padre, con la guía del Espíritu santo", han afirmado claramente que "la formación de los fieles laicos se ha de colocar entre las prioridades de la diócesis y se ha de incluir en los programas de acción pastoral de modo que todos los esfuerzos de la comunidad (sacerdotes, laicos y religiosos) concurran a este fin" (ChL 57)

 “La formación de los fieles laicos tiene como objetivo fundamental el descubrimiento cada vez más claro de la propia vocación y la disponibilidad siempre mayor para vivirla en el cumplimiento de la propia misión” (ChL 50).

 “En el descubrir y vivir la propia vocación y misión, los fieles laicos han de ser formados para vivir aquella unidad con la que está marcado su mismo ser de miembro de la Iglesia y de ciudadanos de la sociedad humana” (ChL 59).

 “Finalmente, en el contexto de la formación integral y unitaria de los fieles laicos es particularmente significativo, por su acción misionera y apostólica, el crecimiento personal en los valores humanos. Precisamente en este sentido el Concilio ha escrito: "(los laicos) tengan también muy en cuenta la competencia profesional, el sentido de la familia y el sentido cívico, y aquellas virtudes relativas a las relaciones sociales, es decir, la probidad, el espíritu de justicia, la sinceridad, la cortesía, la fortaleza de ánimo, sin las cuales ni siquiera puede haber verdadera vida cristiana." (ChL 60)

 

“También los grupos, las asociaciones y los movimientos tienen su lugar en la formación de los fieles laicos. tienen, en efecto, la posibilidad, cada uno con sus propios métodos, de ofrecer una formación profundamente injertada en la misma experiencia de la vida apostólica, como también la oportunidad de completar, concretar y especificar la formación que sus miembros reciben de otras personas y comunidades” (ChL 62).

 “La formación no es el privilegio de algunos, sino un derecho y un deber de todos. Al respecto, los Padres sinodales han dicho: "Se ofrezca a todos la posibilidad de la formación, sobre todo a los pobres, los cuales pueden ser -ellos mismos- fuente de formación para todos", y han añadido: "Para la formación empléense medios adecuados que ayuden a cada uno a realizar la plena vocación humana y cristiana".

Para que se dé una pastoral verdaderamente incisiva y eficaz hay que desarrollar la formación de los formadores, poniendo en funcionamiento los cursos oportunos o escuelas para tal fin. Formar a los que, a su vez, deberán empeñarse en la formación de los fieles laicos, constituye una exigencia primaria para asegurar la formación general y capilar de todos los fieles laicos.

Algunas convicciones se revelan especialmente necesarias y fecundas en la labor formativa. Antes que nada, la convicción de que no se da formación verdadera y eficaz si cada uno no asume y no desarrolla por sí mismo la responsabilidad de la formación. En efecto, ésta se configura esencialmente como "auto-formación".

Además está la convicción de que cada uno de nosotros es el término y a la vez el principio de la formación. Cuanto más nos formamos, más sentimos la exigencia de proseguir y profundizar tal formación; como también cuanto más somos formados, más nos hacemos capaces de formar a los demás” (ChL 63).

 “La consecuencia de todo esto es una falta de coherencia entre la fe y la vida en muchos católicos, incluidos, a veces, nosotros mismos o algunos de nuestros agentes pastorales. La falta de formación doctrinal y de profundidad en la vida de la fe hace de muchos católicos presa fácil del secularismo, el hedonismo y el consumismo que invaden la cultura moderna y, en todo caso, los hace incapaces de evangelizarla.” (SD 44)

 “Por eso es indispensable: Promover el aumento y la adecuada formación de los agentes para los diversos campos de la acción pastoral, conforme a la eclesiología del Vaticano II y el magisterio posterior.” (SD 57)

 Los fieles laicos comprometidos manifiestan una sentida necesidad de formación y de espiritualidad.” (SD 95)

 “ ……. y una deficiente formación les privan de dar respuestas eficaces a los desafíos actuales de la sociedad.” (SD 96)

  “Insistimos en la necesidad de una auténtica pedagogía de la santidad que la presente como ideal atractivo, posible con la ayuda de la Gracia, en cada momento de la existencia personal. Así se promoverá un itinerario de formación permanente para la maduración en la Fe”. (NMA 79)

 “Esto implica una formación permanente de los cristianos, en virtud de su propia vocación, para que puedan adherir a este estilo de vida y emprender intensamente sus compromisos en el mundo, desarrollando las actividades propias de ciudadanos responsables” (NMA 96)

 “Esta formación no se orienta sólo al conocimiento de valores y principios sociales, sino también a la transformación de la sociedad mediante el testimonio de un trabajo honesto, eficiente y responsable.” (NMA 97)

 MARCO METODOLOGICO

 I - ENCUENTROS MUNDIALES

 ‘Para alcanzar esa apertura es necesario que, bajo la responsabilidad del Secretariado, se concientice a los cursillistas y especialmente a los dirigentes, sacerdotes y laicos, de que estudien en grupos de reflexión específica todo lo relacionado con la Iglesia y con pastoral ambiental y la posición de los Cursillos de Cristiandad dentro de ellas, para conseguir así su proyección dentro de la Pastoral de Conjunto, en postura siempre humilde, abierta e insatisfecha’.

(II Encuentro Mundial - Tlaxcala, México - 17 al 21 de Mayo 1970 –

Punto ‘Pastoral y Cursillo’)

 

‘Por eso la Escuela cuidará de su formación cristiana integral al mismo tiempo de la formación específica como dirigentes del Movimiento, ya que éste será lo que sean aquellos.’

 (II Encuentro Mundial - Tlaxcala, México - 17 al 21 de Mayo 1970 –

Punto ‘Poscursillo’)

 ‘Por esto nos comprometemos a:

- Lograr que la escuela fomente en los dirigentes: …….

- una formación integral, gradual y permanente con el fin de logra en ellos una conciencia critica para un discernimiento evangélico de las realidades’

(V Encuentro Mundial - Seúl, Corea - 30 de Septiembre al 5 de Octubre 1997 –

Punto 4 ‘Respuestas del MCC a los desafíos del mundo actual’)

 ‘Promover que la Escuela sea un sitio de estudio, reflexión y discernimiento sobre el MCC y las realidades del mundo, para el fomento del compromiso apostólico de los dirigentes ante esas realidades.’

(VI Encuentro Mundial - Mariápolis, São Paulo - 26 al 30 de Octubre de 2005

Punto ‘El MCC y la nueva evangelización’)

 II - ENCUENTROS INTERAMERICANOS

 ‘Escuela: Su función será la capacitación de Dirigentes del Movimiento (seglares y sacerdotes) y no únicamente de los tres días (del Cursillo), entendiendo por capacitación: proporcionar, intensificar y promover el trípode PIEDAD, ESTUDIO Y ACCIÓN’.

(I Encuentro Latinoamericano - Bogotá, Colombia - 14 al 18 de Agosto 1968 –

Punto IV ‘Postcursillo’)

‘Para que la vivencia de ese sentido de Iglesia sea cada vez más conciente y más profunda, es necesario que se estimule o propicie la formación integral de los Cursillistas en su doble vertiente Iglesia-Mundo’.

(III Encuentro Latinoamericano - Itaici, Brasil - 21 al 25 de Mayo 1972 –

Punto I ‘Líneas Teológicas’-Item 4 ‘Desde El ángulo del laicado católico’)

 ‘El MCC no ha concientizado suficientemente a los laicos para que, como cristianos, asuman responsabilidades y tomen opciones concretas; ni les ha ayudado a capacitarse lo suficiente para actuar cristianamente; falta un laicado bien formado y fuerte, con iniciativa, que se responsabilice de las cosas que le competen, sin tener que recurrir a la jerarquía; en algunos lugares, cuando la Jerarquía se pronuncia por un compromiso concreto de liberación cristiana, no encuentra respuesta en los laicos, o porque carecen de información sobre ello, o porque no han sido estimulados debidamente por ello’

(IV Encuentro Latinoamericano - Caracas, Venezuela - 28 de Junio al 3 de Julio de 1976 –

Punto 5 ‘Sobre el compromiso para la liberación’)

 ‘5) Reafirmamos que el Movimiento de Cursillos debe preparar al laico no sólo para el apostolado religioso, sino principalmente para que sea agente de evangelización en los ambientes temporales (I Enc. Lat. Am., VI, d; II Enc. Mund., IV, Poscursillo; III Enc. Lat. Am., I, 4, 1, 4-6; IV Enc. Interam., II,3, 5; V Enc. Interam., Introducción, 3-6-; B, 8, c; C, IV, 3, d,4-6, II Enc. Lat. Am., 18).’

(VI Encuentro Interamericano - San José, Costa Rica - 26 al 30 de Junio 1984 –

Punto V ‘Para el Poscursillo’)

 ‘El VI Encuentro reafirma que lo que importa es el poscursillo, con el que se logra la finalidad última del MCC, la fermentación cristiana de los ambientes.

Por eso les recuerda que deben: …..

- Tener como prioridad formar, comprometer y abrir pistas para el compromiso de los cursillistas, principalmente en el mundo’;

 (VI Encuentro Interamericano - San José, Costa Rica - 26 al 30 de Junio 1984 –

Punto V ‘Para el Poscursillo’)

 ‘2.- Mentalizar: ….

-        En las Escuelas y Secretariados se debe dar una formación integral a los dirigentes para posibilitar en ellos mismos y en los cursillistas, a través de la actualización de los rollos, los grupos y las ultreyas, el compromiso en la transformación de los ambientes y la evangelización de la cultura.’

 (VII Encuentro Interamericano – Caracas, Venezuela - 24 al 28 de Julio 1983 –

Punto 4 ‘Caminos nuevos’)

‘b) reconocemos la imperiosa necesidad de que los dirigentes consigan una adecuada formación integral (doctrinal, espiritual, humana, social y metodológica) a través de la Escuela de Dirigentes (IFMCC, 548-555). En ella deberán asimilar la mentalidad evangélica, conocer en  profundidad las Ideas Fundamentales del MCC, capacitarse para discernir evangélicamente su propia cultura y comprometerse con ella y así poder “acelerar la vivencia de los fundamental cristiano, en sí mismo, en el Movimiento y en los ambientes en donde se mueven” (IFMCC, 540).

8) El insuficiente acompañamiento de los cursillistas es un hecho generalizado que resta eficacia a la acción transformadora del poscursillo. Ante la reiterada constatación de este fallo, hacemos nuestra la inquietud de nuestros asesores de que los Secretariados Nacionales se preocupen de que en su país se diseñe un procesos grupal de acompañamiento a los cursillistas que favorezca su formación integral hasta que logren formar una verdadera comunidad cristiana (ver II Encuentro Asesores IV, 1; IFMCC, 685-6; 597-2).’

(VIII Encuentro Interamericano - Buenos Aires, Argentina - 8 al 11 de Septiembre 1992 –

Punto III `Líneas de acción con las que quiere encarar el MCC los desafíos de la Nueva Evangelización de las culturas en América Latina’)

 “Si el cristiano de hoy tiene la misión de conformar el mundo según el corazón de Dios, se hace imprescindible que tenga una adecuada formación. Ella no pude quedarse en un conocimiento de verdades, sino que debe propiciar siempre una conversión integral y ayudar al desarrollo de una conciencia crítica que permita realizar siempre un descendimiento, a la luz del Evangelio, de los acontecimientos y situaciones de la vida.”

(VIII Encuentro Interamericano -  Ypacarai, Paraguay - 4 al 7 de Septiembre 1996 –

Punto II ‘Repuestas de la Iglesia a estos desafíos’, item “b”)

 ‘‘b)Que los Secretariados motiven para dar prioridad al estudio y selección de ambientes decisorios y a la búsqueda, selección y preparación de sus líderes.

h) Promover en nuestras estructuras de Poscursillo la formación integral, gradual y permanente de nuestros dirigentes, con el fin de lograr en ellos una conciencia crítica para el discernimiento evangélico de la realidad.

i) Formar en nuestras Escuelas dirigentes con actitud pensante y no pasiva dentro del MCC, para lograr que sean agentes de iniciativa y creatividad dentro del mismo Movimiento.

j) Animar a una exigencia continua de crecimiento personal, evitando la mediocridad, la tibieza y la rutina, que desembocan en acomodamiento y aburguesamiento.’

(VIII Encuentro Interamericano - Ypacarai, Paraguay - 4 al 7 de Septiembre 1996 –

Punto IV ‘Compromisos del MCC en el proceso de inculturación’)

 “h) Promover en nuestras estructuras de Poscursillo la formación integral, gradual y permanente de nuestros dirigentes, con el fin de lograr en ellos una conciencia crítica para el discernimiento evangélico de la realidad.

Formar en nuestras Escuelas dirigentes con actitud pensante y no pasiva dentro del MCC, para lograr que sean agentes de iniciativa y creatividad dentro del mismo Movimiento. j) Animar a una exigencia continua de crecimiento personal, evitando la mediocridad, la tibieza y la rutina, que desembocan en acomodamiento y aburguesamiento.”

(IX Encuentro Interamericano de Dirigentes del MCC –

IV.- Compromisos del MCC en el proceso de inculturación)

 

‘El Dirigente del MCC debe centrar su vida en la realización de lo esencial del cristianismo por lo que resultan dimensiones vitales de su ser cristiano las exigencias de.- santidad, formación y protagonismo laical.

2.2.- La  Formación.- Es un continuo proceso personal y responsable de maduración humana y en la fe para configurarse con Cristo.  En el caso del laico, tiene como fin hacerle descubrir cada vez más claramente su propia vocación y disponerlo a vivirla mejor cumpliendo su propia misión ser y actuar cristianamente en el mundo, gestionando los asuntos temporales y ordenándolos según Dios.

Conviene asegurar y darle continuidad a la formación de los Dirigentes del MCC:

2.2.1   Propiciando su formación integral y permanente.

2.2.2   Revisando los métodos de formación en la Escuela para que ella logre el trabajo de formación de los dirigentes en todos los niveles.  Logrando que ellas sean más participativas, interesantes y animadas.

2.2.3   Formando en el discernimiento crítico de si mismo y de la realidad, iluminado por el Evangelio y el Magisterio de la Iglesia.

2.2.4   Potenciando todo lo que favorezca la motivación y el deseo individual de formarse, así como el profundizar e integrar los conocimientos vitales en perspectiva personal y de apostolado.’

(X Encuentro Interamericano - Guatemala, Guatemala - 7 al 11 de noviembre 2000 –

‘Perfil del dirigente del MCC ante el tercer milenio”)

 ‘4.1.- La Escuela es fundamental para lograr el perfil del Dirigente del Tercer Milenio. Por eso la Escuela debe tener en cuenta, entre otras cosas, lo siguiente:

….

4.1.3. Que incluya en sus planes de trabajo la formación integral del Dirigente (humana, cristiana, espiritual, doctrinal, técnica y apostólica) orientada a su crecimiento individual y comunitario.

4.1.10     Que sea formadora de dirigentes con actitud crítica, actuante y pensante hacia adentro del MCC.’

(X Encuentro Interamericano - Guatemala, Guatemala - 7 al 11 de noviembre 2000 –

‘Perfil del dirigente del MCC ante el tercer milenio”)

               ‘5. En esta línea de fidelidad, los Secretariados Nacionales y Diocesanos deben asumir el compromiso de promover el conocimiento y la difusión de los acuerdos y conclusiones de los Encuentros Nacionales e Internacionales, como medio para la formación y actualización de todos los miembros del MCC. (IFMCC 616 – 620, 597.7; 615.3).’

(XI Encuentro Interamericano - Monterrey, México - 6 al 9 de Octubre 2004 -

Punto II ‘La fidelidad en el MCC’)

 III – LIBRO IDEAS FUNDAMENTALES

 ‘Los integrantes de la Escuela necesitan, para realizar la propia vocación y misión de los fieles laicos, el ser formados ‘para vivir aquella unidad, con la que está marcado su mismo ser de miembros de la Iglesia y de ciudadanos de la sociedad humana’, La formación se constituye  así en respuesta a la ‘llamada a crecer, a madurar continuamente, a dar siempre más frutos (ChL 57)’ (IF 548).

 Esta tarea de formación que asume la Escuela es exigencia fundamental para el progreso espiritual, en cuanto dirigente en la Iglesia y en el Movimiento, como también exigencia de las varias circunstancias de cosas, personas y deberes a que tiene que acomodar su actividad’ (IF549).

 ‘En el Decreto sobre Apostolado de los laicos, del Concilio Vaticano II, y en la Exhortación Christifideles Laici, de Juan Pablo II, la Escuela encuentra señalados los aspectos principales de la formación múltiple y completa que tiene que procurar para los Dirigentes del Movimiento. La Escuela, sin alterar el carácter kerygmático del método, podrá asumir la formación catequética de sus dirigentes” (IF 550).

 ‘5. La formación para el apostolado. El Concilio Vaticano II exhorta a los movimientos y asociaciones de laicos a fomentarla cuidadosa y asiduamente. Por eso, según su propia finalidad, la técnica propia del MCC pondrá especial énfasis en ello, para que cada integrante de la Escuela logre un profundo conocimiento de la proyección social, que caracteriza al MCC’ (IF 555).

 IV – BIBLIOGRAFIA PROPIA DEL MCC

 ‘En la Escuela debe darse, por tanto, todo el conocimiento posible para que el dirigente viva al ritmo de las enseñanzas de la Iglesia, pero sin limitarse a un simple saber más, sino a llegar, por el conocimiento, al amor, por el amor, a la Fe, y por la Fe, a la vida’.

(Los Cursillos y la evangelización – P. Cesáreo Gil – Pág. 177)

  “El MCC únicamente crecerá en su Mentalidad y conservará dicha Mentalidad, si en el seno del mismo actúa un grupo de dirigentes que la posean, y la vivan, y la comuniquen por vía de un contacto coherentemente explicitado. Personas que, además de conocerla y explicitarla, la hayan incorporado tan vitalmente, que la conviertan en elemento fermentador.

Para que la Mentalidad se convierta permanentemente en vida y acción, y se asegure, así, la permanencia del MCC, es necesario que dicha Mentalidad sea asimilada y enriquecida por las Escuelas de Dirigentes, cuyos miembros deben mantener una actitud pensante dentro del MCC.”

(“El Carisma del MCC” Fidelidad y Renovación-P. Antonio Diufaín Mora-

Viceasesor MCC-República Dominicana.)

 ‘Tema 25 – FORMACION METODOLOGICA’

(Lineamientos Básicos Oficiales del MCC

de Argentina para el cuatrienio 1998-2002’ – Pág. 146 a 150)

 ‘FORMACION’

(Lineamientos Básicos Oficiales del MCC

de Argentina para el cuatrienio 2006-2010’ - Pág. 61 a 72)

 ‘Conclusiones del VIII Encuentro de Dirigentes – Ver-Juzgar-Actuar - 1er y 2do tema’

(VIII Encuentro Nacional de Dirigentes – Exposiciones y conclusiones –

Mar del Plata – 14 al 18 de Agosto de 2008’ – Pág. 111 a 145)

 

publicado por mccsanmartin a las 21:20 · 1 Comentario  ·  Recomendar
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nosotros los saenpeñense estamos por vivir nuetra jornada de metodologia ahora ya en febrero si DIOS QUIERE ASI MUCHAS GRASIAS POR TANTO APREMDISAJE PARA LA GLORIA DE DIOS Y MIS HERMANOS DE COLORES MCC 33 LAURA Y JUAN
publicado por laura juan acosta, el 19.02.2012 12:52
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